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EL CLÁSICO

Todos los años, la misma escena. Papá abre la caja. Una corbata más. Una taza con un mensaje cursi. Un gesto sin alma. Pero este año algo cambió. Decidimos tomar ese ritual repetido y darle un giro con carácter. Porque si de clásicos se trata, que sea uno que pise fuerte. Así nació la campaña: una historia donde los padres no reciben accesorios decorativos, sino herramientas que los acompañan. Un recordatorio de que hay regalos que no se guardan en un cajón… se usan todos los días para construir historias.

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